María Delgado: La leyenda que viene.

María Delgado acumula, a sus 21 años, medallas en Mundiales, Europeos y Juegos Paralímpicos siguiendo la estela de la gran Teresa Perales, su referencia: «Quiero el oro en Tokio y voy a ir a por él», advierte

María Delgado. – Foto: Chus Marchador.

Publicado por Jorge Oto.

Compartido por María Delgado Nadal

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El idilio entre María Delgado y el agua comenzó cuando la deportista aragonesa apenas tenía 7 años. Unos cursillos de la ONCE unieron para siempre a la aragonesa con la natación, un deporte en el que ya es toda una referencia. «Es verdad, ahí empezó todo. Me encantaba nadar y poco a poco fui mejorando y la calidad de los entrenamientos aumentaba», recuerda. María brillaba hasta tal punto que el seleccionador nacional no tardó en citarla para concentraciones de tecnificación anuales. «A día de hoy es mi entrenador», indica la deportista.

Hoy, a sus 21 años, esta zaragozana colecciona medallas. Aunque, quizá, su recuerdo más especial es de un torneo en el que no obtuvo metal. Tenía 15 años y debutaba en un campeonato del mundo de natación adaptada celebrado en Montreal (Canadá). Era la más joven de todo el combinado español y acabó cuarta en la final de los 100 metros mariposa. «Fue como un oro. Estaba compitiendo con gente a la que hace un año estaba viendo por televisión. La bomba», admite María.

Tras aquella experiencia comenzó la gran conquista. Tres medallas en Mundiales (2015 y 2017), cinco en Europeos (2014 y 2018) y, sobre todo, dos medallas de bronce en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro en el 2016. «Poder acudir a los Juegos ya es muy difícil y ganar una medalla es algo increíble. Un sueño cumplido», aunque María avisa. «Quiero el oro y voy a ir a por él en Tokio».

Una espina se mantiene clavada desde el Mundial de México 2017, cuando unos problemas estomacales le privaron de participar en su prueba preferida, los 100 metros espalda. Luego se desquitaría con una plata y un bronce, pero «sentí que el trabajo de todo un año se perdía. Duele, pero curte».

Para los siguientes retos se prepara a conciencia desde el centro de alto rendimiento de Madrid, al que llegó en el 2014, lo que le obligó a dejar su casa y su familia. «Era una oportunidad entrenar aquí y no la desaproveché», afirma. Casi cinco años después, María está acabando el grado de Ciencias del Deporte. «No fue complicado tomar la decisión de salir de casa. Para mis padres sí fue un palo duro, pero sabían que yo quería hacerlo». Aunque echa de menos a familia y amigos. También la dimensión de Zaragoza «donde puedes ir andando a cualquier sitio». Pero vale la pena. «En Madrid he mejorado mucho gracias al trabajo. Mi familia siempre ha sido un gran apoyo y ha estado ayudándome en todo momento». Eso lo hizo todo algo más fácil durante su etapa escolar, en la que María admite que «siempre me han dado las mismas posibilidades que al resto. He tenido suerte con compañeros y la gente, pero sobre todo con mis padres».

María, con una discapacidad visual grave que afecta principalmete a su ojo izquierdo, subraya que es el trabajo el que lo iguala todo. «Para estar arriba, seas como seas, hay que trabajar mucho», asevera. Y tiene claro que, en su caso, «esto acaba de empezar. Cada año mejoro mis marcas y estoy entre las más destacadas, pero queda mucho por hacer», asevera.

En esa lucha por seguir progresando, la referencia está clara: Teresa Perales, ganadora de 26 medallas paralímpicas. «Es compañera de selección y una gran amiga que desde el primer día me ha ayudado mucho. Tengo suerte de contar con ella a mi lado», dice María, que reclama mayor visibilidad para seguir avanzando. «Estamos en el camino correcto pero queda mucho por recorrer. También en dar a conocer este lado del deporte, que aglutina pasión y valores. Mucha gente considera que casi ni somos deportistas y que nos dedicamos a esto como terapia, pero hay mucho trabajo detrás. El problema es que para una buena beca hay que ser muy bueno», lamenta.

Fuente: https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/deportes/leyenda-viene_1363201.html?fbclid=IwAR2NuAixIfr6gClXCaVz3Lhfjy8tSqUVB4W3yZ591Qh_EVvj9gZTX6BAJ3c

Gema Hassen-Bey: “Sufrir también es parte de la vida”.

La deportista de élite nos hable de su próximo reto con el que espera ayudar a muchas personas.

Gema Hassen-Bey durante la entrevista.
Gema Hassen-Bey durante la entrevista. Foto ALBERTO BERNÁRDEZ

Por Ana García Lozano.

“Si te mueves tú, el mundo se mueve contigo”. Ese es el lema de vida de Gema Hassen-Bey, una mujer fuerte, deportista de élite, pionera de la esgrima paralímpica y gran comunicadora.

Aunque prefiero que sea ella quien se defina: “Yo diría que soy una guerrera del siglo XXI, con espada, que lucha por sus sueños y un poco aventurera”.

Corazón Y, como siempre hay un reto que alcanzar, actualmente está centrada en subir a la cima del Kilimanjaro, en silla de ruedas y con su propio esfuerzo…

Gema Hassen-Bey Es un reto inspiracional y un cambio en mi vida. Tras los cinco juegos, las medallas en esgrima y mi carrera en televisión… Es un proyecto deportivo y un hito histórico, pero lo que me interesa es hablar del camino, no de la cima, y ante todo, de los prototipos que vamos desarrollando para facilitar la movilidad en montaña, porque ahora, si vamos a la montaña nosotras, con esta silla, tú subes y me lo cuentas, porque yo lo tendría complicado.

C. Cuéntenos cómo surge esta iniciativa, que le convertirá, creo, en la primera mujer en hacerlo…

G. H. No solo la primera mujer, la primera persona. Todo surge en la cama de un hospital. Después de hacer el resumen informativo de los Juegos de Londres, descubren que tengo una quemadura de segundo grado, me tienen que hacer un injerto, paro y, como sabes, en esto de la comunicación, o estás y tienes continuidad, o vuelves a cero. Estando ingresada, vinieron a verme unos amigos. Uno de ellos acababa de subir el Kilimanjaro y me dijo: “¿Qué vas a hacer si no sabes estar quieta?. Podríamos subir juntos. Sería una gran experiencia”.

C. ¿Cómo le sonó?

G. H. Pensé: ¿A mí qué se me ha perdido allí?. Pero terminé preguntando: Si voy, ¿tenéis claro que no me vais a llevar, que tengo que subir con mi propio esfuerzo? Por cierto, ¿sabéis si lo ha subido alguien en silla? Se miraron y empezaron a querer quitármelo de la cabeza… Carlota Castrejana, amiga olímpica y Sebastián Cebrián, que era quien acababa de volver del Kilimanjaro, me dijeron: “Pero, ¿cómo vas a pasar la selva, la montaña, el frío, la altitud… Olvídalo”. Seguí preguntando: Pero, ¿ha subido alguien? Buscaron y vieron que un americano lo intentó, pero en la parte más elevada del volcán tuvieron que ayudarle, aunque a mí me parece un esfuerzo enorme. Seguí indagando: ¿y alguna mujer? Me contestaron: “No, es un reto muy grande para una mujer”. Ahí fue cuando dije: Ya me interesa (Risas). Pero, sobre todo, porque después de los 5 Juegos iba sintiendo que mi discurso de lo que significa para mí el deporte, se alejaba de lo que los deportistas estábamos transmitiendo.

C. ¿A qué se refiere?

G. H. A que siempre hablamos del éxito, de la medalla. Cuando tienes un accidente, te colocan un cartel que dice que eres minusválida y eso pesa. Entonces, empiezas a hacer deporte, desarrollas tu vida, consigues medallas… Luego nos empiezan a llamar superhuman en los Juegos de Londres. Realmente, yo no me siento ni lo uno ni lo otro, soy las dos cosas: un día soy la mejor porque gestiono muy bien un momento puntual de la competición y otro día soy la peor, porque en las mismas circunstancias lo gestiono mal. Por eso, creo que la palabra éxito, para mí, es la vida, el camino y lo que vas acumulando, lo que te va pasando. Cuando tengo la medalla venís, me hacéis las fotos, las entrevistas… Cuando no tengo la medalla, soy la misma y a lo mejor es más interesante el camino que me ha llevado hasta ella, aunque no la haya conseguido. Me quería desencorsetar de este mensaje y empezar a transmitir el mío y decir, si tengo miedo: “tengo miedo”.

C. ¿Miedo a este reto?

G. H. No, porque tengo un equipo con gente buena y especializada. Además, no llego allí con un desconocimiento completo. Al Teide he ido siete veces. Primero con la bici para la primera etapa, luego, al estrecharse el camino, la bici no servía, así que me fui a casa, rompí la silla de ruedas, me quedé con el eje, lo único que valía, y a partir de ahí ideamos un prototipo para subir pendientes de un 60% de desnivel… Fue la primera silla de escalada del mundo y yo tuve que ir allí, probarla, romperla, caerme… Lo más importante no es que yo suba a la cumbre, sino que si yo puedo, todos podéis alcanzar vuestras cimas. He creado una plataforma colaborativa: diverscity.es, donde pueden ayudarme las empresas, personas e instituciones que quieran colaborar en este reto.

Debemos procurar ser felices cada minuto, porque no sabemos cuánto va a durar esta aventura”

C. Entre ellas Ford, embajadora del programa Ford Adapta…

G. H. Ford entró en Tenerife para ayudarnos con la flota. Cuando me subí al coche, con una técnica de escalada, porque está muy alta la Ranger, dije: “algún día tendré un coche así, que me lleve a la montaña, en el que yo pueda subir sola y conducir”. Así creamos el primer coche adaptado de montaña. Ahora me escribe gente en silla que me dice: “Pero, ¿nosotros podemos subir a la montaña?”. Se me pone una sonrisa enorme y les digo: “Sí, este es el primero, pero no será el último”. Con el reto, cada vez estamos acercando más la montaña a la gente con problemas de movilidad. Esto cambia la vida a muchas personas. Ya no hay en juego una medalla, sino que todo sirve para otros.

C. Por eso es un reto solidario…

G. H. Sí, porque he dejado de hacer deporte para conseguir medallas y lucirlas en una vitrina. Lo que quiero ahora es seguir haciendo deporte, pero con la finalidad de ayudar. Actualmente, tengo un reto enorme: el frío. Nos podemos encontrar nieve y tengo que resolver cómo subo, porque bajar se ha resuelto con el esquí adaptado. Por otro lado, al no mover las piernas, puedo estar acalorada de cintura para arriba, pero mi cuerpo se puede estar congelando, por eso estoy desarrollando un pantalón inteligente, que me ayude a autorregular la temperatura. Lo bonito del reto es que ese legado va a quedar ahí para ayudar a muchas personas.

C. No la frena ni la enfermedad… Le diagnosticaron un cáncer de mama que, afortunadamente, ha superado, pero su respuesta a la oncóloga, cuando le comunicó el diagnóstico fue que no le venía bien operarse en ese momento…

G. H. Esos son los obstáculos que tienes que ir superando, cuando tienes un objetivo. Pasaron dos cosas, por un lado me robaron la bici y con ello desaparecía el reto. Afortunadamente la recuperé. Por otro, me diagnosticaron cáncer de mama y, efectivamente, lo primero que dije fue: vale, pero ¿puedo ir al Kilimanjaro? Lo cogieron a tiempo y a los dos meses y medio me dieron el alta. Dijeron que se daban varios factores favorables en mi recuperación: ejercicio, alimentación, contacto con la naturaleza y mi cabeza, porque lo había enfocado una manera práctica. Tenemos un tiempo y debemos procurar ser felices cada minuto, porque no sabemos cuánto va a durar esta aventura. Debemos dedicar nuestro tiempo a lo que nos llena, aunque sea complicado. Cuanto más cuesta, más se valora. Sufrir también es parte de la vida.

Gema junto a Ana García Lozano.
Gema junto a Ana García Lozano. Foto: ALBERTO BERNÁRDEZ.

Fuente: https://www.mujerhoy.com/celebrities/corazon/201905/19/gema-hassen-bey-entrevista-solidaria-20190515171435.html

Taekwondo Para Todos: I Campeonato de Aragón de ParaTaekwondo.

La Federación Aragonesa de Taekwondo ha organizado este sábado el primer Campeonato de Aragón para personas con discapacidad psíquica, competición pionera en España.

Primer Campeonato de Aragón de parataekwondo celebrado en Zaragoza
Campeonato de Aragón de parataekwondo. FRANCISCO JIMÉNEZ

Publicado por A. Cortes. heraldo.es/noticias/deportes.

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Galeria fotos https://www.heraldo.es/multimedia/imagenes/deportes/campeonato-aragon-parataekwondo-zaragoza-pionero/1/

El deporte demuestra que todos podemos ser iguales. Y en una disciplina como el taekwondo, esta máxima es muy real. Así lo defiende la Federación Aragonesa, que desde hace once años trabaja por abrir la especialidad a las personas con diversidad funcional. El proyecto estrella es el primer Campeonato de Aragón adaptado a deportistas con discapacidad intelectual, una competición pionera en el país ya que nunca se había celebrado un evento de estar características. La cita se ha celebrado este sábado en el Polideportivo San Agustín (Paseo de Rosales) en Zaragoza. Un torneo que ha reunido sobre el tatami a 14 jóvenes, y que va ha contado con el apoyo de los atletas internacionales Toni Abadía, Carlos Mayo y David Palacio, que no han dudado en arropar este campeonato para la historia.

“Quiero felicitar a la comisión técnica de taekwondo adaptado, ya que sin su labor este proyecto no habría sido posible, en especial a Ismael Arriazu y Anabel Marín. También agradecer a José Antonio Solano, Rafael Alcázar y Emilio Peña, miembros del taekwondo adaptado nacional. Nos gustaría hacer partícipe a todo el mundo de este evento pionero”, resalta el vicepresidente de la Territorial, Lee Sung Woo. Un campeonato que Arriazu lleva dando forma desde hace once años. “Es una iniciativa innovadora. La competición para aquellos que tienen una movilidad reducida física estaba más avanzada, pero faltaba dar un paso con hombres y mujeres de discapacidad psíquica. El pasado mes de noviembre acudí a Madrid a un congreso que trataba el parataekwondo intelectual, y se habló de que las territoriales pusieran en marcha proyectos. Pues Aragón ya es pionero. El certamen está respaldado por el Consejo Superior de Deportes, que acude a Zaragozacon los médicos para valorar el grado de discapacidad de los deportistas y clasificarlos por categorías, y de la Federación Española”, explica Arriazu, con 42 años de experiencia nacional e internacional en esta disciplina como competidor, director de arbitraje, seleccionador aragonés, director técnico de parataekwondo en la Territorial y maestro en el Club Dragon Yong de los 12 chicos y 2 chicas que este sábado han demostrado que quieren ser campeones, y que desean un billete para el próximo Nacional.

La modalidad en que se presenta el Regional es el poomsae (formas de artes marciales), un kata que ejecuta un combate imaginario y sin contacto. Los beneficios para los atletas con discapacidades neurológicas e intelectuales son “enormes”. “Ganan en autocontrol, coordinación, equilibrio y memoria; además de disciplina y psicomotricidad”, detalla Arriazu, quien hace un llamamiento a familias y organismos a que se animen a conocer este parataekwondo. “Ellos están rompiendo barreras y es muy importante que haya más gente que quiera implicarse”, concluye Arriazu.

Fuente: https://www.heraldo.es/noticias/deportes/2019/05/18/campeonato-aragon-parataekwondo-zaragoza-pionero-1315501.html?fbclid=IwAR0I9cQXKtH1jAAZJLMvaA4ckXeRLlH55j7hBzxr8JIeB_29dbW1g_r8eas

La hazaña de Alex Roca: de no poder caminar a triunfar en la carrera ciclista más salvaje la Titan Race.

Alex Roca tiene 28 años y un 76% de discapacidad física, pero odia que le digan que no. Ayer, tras seis terribles etapas en el Sáhara, completó la durísima Titan Race. “Sigue habiendo muchos prejuicios en la sociedad”, protesta, mientras pasea su lema:”El límite lo pones tú”.

Alex Roca después de haber superado la Titán Desert 2019. Foto:VÍCTOR SANCHÍS-P

Publicado por Lucas Sáez-Bravo . elmundo.es.

Compartido por FDI Fundación.

Mari Carmen deambula bajo el sol del mediodía. Bajo el sol del desierto. Es un manojo de nervios. Van llegando corredores a la meta. Cada vez más exhaustos. Cubiertos de polvo, desencajados. Algunos, con golpes de calor, tienen que ser atendidos inmediatamente.

Hace más de seis horas que Alex, su novio, comenzó la primera etapa de la Garmin Titan Desert, la feroz prueba de mountain bike en las dunas del Sáhara. El año pasado apenas pudo alcanzar el segundo día. Tuvo que abandonar, algo que es bastante habitual. Hasta los más duros claudican.

El maldito GPS le juega malas pasadas a Mari Carmen. Se fía más de lo que le van contando. «Nos cruzamos con él unos kilómetros atrás, viene bien». Y empieza a hacer cuentas mentalmente. «Todavía le tiene que quedar un buen rato», suspira. Aun así, no se aparta de la zona de llegada.

Más de una hora después, al fin. A lo lejos, un grupo de maillots amarillos. «¡Son ellos, son ellos!». Un sonido gutural emerge de la garganta de Alex, una sonrisa parece atisbarse en su rostro, se le nota pleno. Alto, delgadísimo cuando se baja del tándem, se abraza con Mari Carmen, a la que le caen lágrimas por la mejilla, y con todos los que le rodean. Hay una sensación de alivio y felicidad. De emoción.

Alex es Alex Roca, tiene una discapacidad física del 76%, y no sólo completó los 108 kilómetros de la primera etapa. También los de la segunda -la terrible con final en Ouzina en la que falleció uno de los participantes-, la tercera, la cuarta y la quinta. Ayer, los 64 kilómetros camino del hotel Xaluca de Maadid (siempre en Marruecos), clásico punto final de la prueba, no fueron un camino de rosas, pero casi. Fue ovacionado más que Josep Betalú y Anna Ramírez, vencedores finales. Porque no se recuerda una proeza semejante en la Titan, que en este 2019 completó su 14ª edición.

Pero, todo esto, ¿por qué? «Lo primero, porque me gusta». Responde Alex con lenguaje de signos, a los que pone voz Mari Carmen Maza, quien lo aprendió tras convertirse en su pareja hace dos años; se habían conocido en una de las charlas que imparte Alex en colegios, empresas, asociaciones… «Además, si lo logro, creo que mucha gente cambiará un poco su pensamiento. Una persona con parálisis cerebral, con mucho trabajo y un gran equipo, puede intentar lo que se proponga. También para que otras personas vean que los problemas se superan y que todos tenemos dificultades, discapacidades entre comillas. Yo a lo mejor querría tener tus piernas, pero hay personas que pagarían por tener las mías», expone tras una de las etapas más duras, todavía si quitarse el maillot ni el culotte.

Alex Roca en la 14ª edición de la Titan DesertVÍCTOR SANCHÍS

Exhausto, sentado en el suelo del Hotel Tombuctú de Merzouga, comiendo las chuches que le tiene preparadas Mari Carmen, a quien no se le escapa un detalle para que todo vaya bien, ni siquiera los bocadillos de nocilla que le apasionan a Alex.

«Es un cabezón», comenta Miguel Silvestre, uno de sus compañeros de aventura. «Hay momentos en que dices: ‘Qué cojones hago aquí otro año’. Pero tenemos un orgullo por poder echarle una mano. Aunque realmente el que nos ayuda es él, por su actitud. Los corredores que nos pasan se llevan una lección de vida. Emociona», añade Valentí Sanjuan, el influencer deportivo que también se unió a la expedición (y a los entrenamientos de preparación conjuntos, que han sido muchos) para dar todavía más repercusión a la causa.

Porque sí, resulta emocionante ver al equipo El límite lo pones tú en acción, pelear contra una duna bajo 40 grados como una máquina perfecta. «Valentí coge la cuerda y es fuerte como un toro. Héctor [Rodríguez] lleva el timón y no hay quien lo pare. Miguel se pone detrás y da fuerza. También es el estratega. Y Alex [Rodríguez] es como un camello, lo lleva todo encima para que no me falte de nada», describe Roca.

Tras no lograrlo el año pasado junto a su hermano, cambiaron la estrategia, mejoraron la forma de hidratación, uno de los mayores handicaps de Alex, y adaptaron algo más el tándem, que pesa unos 30 kilos, incorporando un manillar detrás, para que le puedan empujar. Además, el pedaleo puede ser independiente, por si alguno de los dos lleva un ritmo diferente.

Competidores en la Titan Desert 2019FRANCK FIFE

Entre siete y ocho horas bajo el sol del desierto. Tiempo para el compañerismo y el sufrimiento. También para la sonrisa, porque Alex es el alma de la fiesta, «no se toma en serio ni a él mismo» «Se ríe de él y de ti. Te da energía. Y es listo como el hambre»,narra Valentí, que lo ilustra con una anécdota: «Una de las primeras preguntas que le hice cuando le conocí, hace cuatro años, fue: ‘¿Consideras que tienes una discapacidad?’ Y me responde: ‘Mira, todo el mundo tiene discapacidades. Yo trabajo en una empresa haciendo números y seguro que los hago mejor que cuando tú haces la renta, que tienes una cara de tonto…’».

Las proezas de Alex no son sólo deportivas, su propia existencia es una heroicidad, aunque él le quite siempre todo el valor. El herpes cerebral (encefalitis vírica herpética) que sufrió cuando tenía seis meses de edad, le dejó el lado izquierdo del cuerpo paralizado. «El médico le dijo a mis padres que sólo había dos opciones, morir o quedar en estado vegetal», rememora.

Tiene dos operaciones en el pie, dificultades para deglutir y succionar, y tampoco puede hablar. Y sin embargo, es pura intensidad. «Soy un motivado de la vida», dice.

Un chico de 28 años completamente independiente, que completó sus estudios universitarios, que se fue a vivir con su novia hace tres semanas -«me ha puesto las pilas, mis padres me mimaban mucho. Ahora hago la cama, friego…», cuenta-, que por las mañanas trabaja como contable, que conduce, que se va solo al Camp Nou a ver al Barça, y que ha encontrado otra pasión, además del deporte: la vocación de ayudar a los demás. Lo hace con su ejemplo y con charlas motivacionales, en las que con ternura y humor derriba barreras. O lo intenta.

«No hace falta hacer la Titan. Pero sí afrontar cada pequeño reto de tu día a día y romper prejuicios. En la sociedad actual sigue habiendo prejuicios. Vemos a una persona con discapacidad y le decimos: tú no puedes hacer muchas cosas. ¡Déjame intentarlo!», prosigue, siempre mirando a los ojos de su interlocutor, quien el pasado febrero completó los 21 kilómetros de la Media Maratón de Barcelona, un desafío que tenía en mente desde que era un niño y se le quedó grabada la frase de aquel médico: «Nunca podrás caminar».

Tozudo, de niño jugó al fútbol y después ha hecho hasta triatlones. Fue en la Pilgrim Race, una carrera por etapas entre Madrid y Santiago, cuando decidió volver a la Titan.

Tras su exitoso paso por el desierto, le encantaría participar en la de Nueva York. «Es que odio perder, no me gusta nada no conseguir lo que quiero. El ‘no’ me motiva tanto…».

Fuente:
https://www.elmundo.es/papel/lideres/2019/05/03/5ccc59e9fdddffac9b8b4599.html

Xavi Torres, de la piscina a las librerías.

El periodista Gabriel Forteza es el autor del libro ‘Sin miedo a caerme’, una biografía acerca de la trayectoria del nadador Xavi Torres, quien conquistó dieciséis medallas paralímpicas en seis Juegos – “No he tenido miedo a desnudarme”, reconoce el deportista.


El nadador Xavi Torres y el periodista Gabriel Forteza aguantan el libro biográfico del medallista paralímpico ´Sin miedo a caerme´. Foto B. Ramon

Publicado por Elena García. diariodemallorca.es/deportes.

Xavi Torres nunca ha tenido miedo a caerse, y lo ha hecho, “muchas veces”. Pero siempre que se ha caído luego se ha vuelto a levantar “para continuar”. “Me siento muy identificado con el título del libro: Sin miedo a caerme”, reconoce, “y también con el subtítulo: Nadando de la mano”, asegura entre risas. Genio y figura.

Sus éxitos deportivos son casi incontables, la historia que hay detrás de todos ellos la cuenta el periodista Gabriel Forteza en el libro que acaba de publicar Rapitbook sobre la vida del campeón paralímpico. “Ha sido todo tremendamente fácil. Quizás lo más complicado era cuadrar agendas, pero por la suya, siempre anda con cincuenta movidas”, reconoce el autor.

Cuatro años es el tiempo que ha tardado esta biográfica en cocerse. Una historia cargada de sentimientos, sueños y mucha ironía. “Yo hablaría más de sarcarmo y humor. Siempre he creído que a las cosas hay que restarles importancia. No hay que dramatizar tanto” en esta vida, reconoce el medallista.

La complicidad entre Torres y Forteza se hace patente en cada una de las 236 páginas que comprende la obra. “No tengo miedo a desnudarme. El libro recorre mi infancia, mis inicios en la natación, mis primeros pasos en la competición y aborda también mi lado más íntimo contado desde diferentes voces. Es curioso que todas coincidan en un mismo rasgo: mi cabezonería”, advierte. Precisamente esa tozudez hizo de Xavi Torres el deportista que es: “Creo que en parte es algo que me ha ayudado a triunfar. Tengo ese punto de insistencia que en el deporte es tan necesario. Siempre he preferido pecar de exceso, que de quedarme corto”, asegura.

Uno de los capítulos del libro recoge una doméstica conversación entre Gabriel Forteza y los tres hermanos de Xavi Torres, en la que recuerdan su infancia y abordan el complicado tema del ‘bullying‘. “Es algo que no recuerdo especialmente y supongo que si hubiera tenido una muy mala experiencia lo llevaría grabado. De todas formas, sé que mi hermano alguna que otra vez tuvo algún enfrentamiento por defenderme. Yo lo vivía de una forma muy normal, pero la misma situación, vivida por una persona diferente, puede provocar una reacción en ella muy distinta. Es importante que la gente sepa respetar la diversidad y ver que las capacidades y discapacidades son muy relativas”, subraya.

Fuera ya de la competición de alto nivel, “pero no retirado”, como a él mismo le gusta remarcar, Xavi Torres colabora hoy en día con la Federación Española de Natación. “Las retiradas para mí son una despedida y no siento que me esté despidiendo de algo en lo que sigo todavía metido. Ahora ayudo a algunos nadadores, me gusta colaborar con entidades sociales e intento ser una persona ocupada, todo eso me da vida”, subraya.

Rafel Nadal, Rudy Fernández, Jorge Lorenzo o Carlos Moyá son solo algunos de los deportistas de la isla que han querido aportar su granito de arena y han sumado momentos a su historia. “Todos han querido contar algo, eso es algo muy bonito. Xavi Torres engancha. Tiene una personalidad muy marcada, pero además es un héroe de la improvisación. Él se marca un camino e improvisa sobre el mismo. Siempre sabe a dónde va”, subraya Forteza sobre su amigo.

Su vitalidad y sus ganas de reirse de la vida parecen no tener límites. Lo hacía con 18 años y lo sigue haciendo ahora con 44. “Soy una persona que me tomo normalmente las cosas con buen humor, aunque eso no significa que no sufra. Como todos, tengo momentos buenos y momentos malos, pero siempre he creído que una forma de llevar las cosas bien es riéndote de ti mismo. Reconozco que a veces voy con cuidado, que tú y yo vivamos una misma situación no significa que yo me pueda reír de ti. Respeto a todo el mundo por el hecho de que pueda vivir una misma circunstancia de una forma u otra”, reflexiona.

Ríen cuando se les pregunta si la vida de Xavi Torres, a partir de ahora, dará para un segundo libro, y aseguran que ahora eso poco importa. Detrás de este libro se ha forjado una gran amistad, aderezada por horas y horas de charla y alguna que otra cerveza.

Fuente:https://www.diariodemallorca.es/deportes/2019/03/16/piscina-librerias/1400795.html?fbclid=IwAR0XKlWyFX1KJAnYQW6365Y1wLTA4Rc7hPmhNJ4v2sCQqV-QXjBWnx8ws3A

Gran éxito del Campeonato de España de Ciclismo Adaptado en Pista en el Velódromo de Galapagar (Madrid).

Publicado por esciclismo.com Fuente: R.F.E.C.

El Velódromo de Galapagar (Madrid) ha vuelto a ser un año más la sede de un Campeonato de España de ciclismo adaptado en pista en el que los mejores especialistas nacionales han vuelto a poner de relieve el gran nivel que poseen, justo antes de la cita más importante del año, la que tendrá lugar en Apeldoorn (Holanda) del 14 al 17 de marzo, el Mundial.

Ricardo Ten, como ya sucediera el año pasado, ha vuelto a dominar en la Clase C1, logrando el oro en las pruebas de persecución (4:07.249) y el kilómetro (1:19.980). El valenciano, no obstante, ha tenido un duro rival en una leyenda como Juanjo Méndez, que ha logrado su mejor marca de siempre en el velódromo madrileño en la prueba de persecución y que además se ha impuesto a Ten en el scratch, colgándose el oro. Ten se mostraba feliz y con ganas de que llegue la cita mundialista: “Muy contento por cómo ha ido el campeonato. Ahora queda la recta final de cara al Mundial; diez días para prepararlo en Anadia (Portugal); vamos con muy buenas sensaciones y ganas de hacer un buen papel”.

Del mismo modo, en la Clase C2, Maurice Eckhard ha impuesto su superioridad ganando en las pruebas de persecución (4:06.435), el kilómetro y scratch. La plata en la persecución sería para el catalán Xavier Caballoll, y el bronce para el madrileño Raul Vallinot que quedarían en las mismas posiciones tanto en el kilómetro como en el scratch.

Otro de los que volvió a imponer se ley en la Clase C3 fue Eduardo Santas, que defendió con éxito sus oros del anterior Campeonato de España en Persecución, Kilómetro. El scratch de la Clase C3 sin embargo sería dominado por Jaume Morales, que se alzaría con el oro.

La categoría C4, una de las que presuponía como más abiertas, dejó un gran espectáculo, con victoria para Israel González en la persecución, escoltado en el podio por Jorge Orejón y José Manuel Dosdad. En el kilómetro lograría imponerse Óscar Higuera, mientras que el scratch sería dominado también por González, haciéndose con un botín de dos oros.

Del mismo modo, en C5 la persecución se antojaba muy disputada, con victoria final para José Luis Agapito por delante de José Luis Jiménez y del extremeño Rubén Tanco. En el kilómetro de la clase C5, un año más, Alfonso Cabello, actual campeón del mundo, no dio opción a sus rivales, mostrando un excelente estado de forma de cara a revalidar su maillot arcoíris en Alpeldoorn. El oro en scratch sería para el extremeño Rubén Tanco, bronce en la persecución y el kilómetro.

“He tenido muy buenas sensaciones en el Campeonato de España; llegaba con una intensidad de trabajo bastante alta y esto simplemente me ratifica en la buena condición en la que llego de cara al Mundial. Espero revalidar mi título de campeón del mundo”, relava ambicioso Alfonso Cabello, que buscará su quinto título mundial.

En cuanto a los tándem, el formado por Ignacio Ávila y Joan Font volvió a revalidar sus títulos nacionales de Persecución, Velocidad y Kilómetro ante una nueva pareja como la formada por Octavio Gilabert y el olímpico Eloy Teruel. David Casinos y Mikel Montoro serían bronce en el kilómetro. No estuvo presente finalmente en el velódromo otro de los grandes tándem de nuestro país, el que conforman Adolfo Bellido y Noel Martín.

En lo que respecta a los tándem femeninos, en la persecución la victoria fue para el compuesto por Ginesa López y Mayalen Noriega, con Rosana López y Esther Villaret siendo plata y con Josefina Benítez y Melisa Gomiz obteniendo el bronce. En los 500 metros López y Noriega se mostrarían como las más rápidas, logrando su segundo oro.

En la Velocidad por Equipos repitió título el Hyundai Koryo Car-Dstrel de Ricardo Ten, Daniel Miñana y José Luis Agapito, capaz de imponerse a selecciones como la vasca, plata, o la madrileña, bronce.

En cuanto a las féminas, la noticia más destacada era la vuelta a la competición de Raquel Acinas, que se llevaría además los títulos en la Clase C2, tanto en la persecución como en los 500 metros, imponiéndose a su compañera, la también catalana y debutante Claudia Grau.

En la Clase C5 vivimos un vibrante duelo entre las madrileñas Josefina Guimarey y Myriam Martínez, con victorias para la segunda tanto en la persecución como en los 500 metros.

“El balance de este Campeonato de España es muy bueno. Nos hemos encontrado con más temperatura, eso unido a los estados de forma ha hecho que los tiempos fueran muy buenos, esperanzadores de cara a la disputa del Campeonato del Mundo de Apeldoorn donde estaremos dentro de dos semanas”, señalaba ilusionado el seleccionador nacional de ciclismo adaptado, Félix García Casas.

Fuente: https://www.esciclismo.com/actualidad/pista/50306.html?fbclid=IwAR3G2SlsXdxPfZbTm7YpADhB0ENxxz0RtrNU6d0jue95Nk203osmjEDazMM

PIONERAS | TERESA PERALES: “Empecé a nadar sin pensar competir: sólo quería flotar”.

A Teresa Perales (Zaragoza, 43 años) una neuropatía la dejó en silla de ruedas con 19 años. Antes, había intentado aprender a nadar sin lograrlo. La piscina, después, la convertiría en la deportista paralímpica más laureada en España. 26 medallas y un grito: “Mamá campeona…” .

Publicado por Patricia Cazón. as.com/masdeporte

No le gustaba nadar…

De niña se me hacía dificilísimo. Me llevaron varias veces. Flotaba, pero no logré aprender.

Hacía kárate.

¡Me encantaban las películas de Karate Kid (ríe)! Lo hice desde los cinco años hasta que me quedé en silla de ruedas. Llegué a cinturón marrón-negro.

¿Recuerda ver Juegos?

De Olímpicos el primero, Barcelona. Ahí no recuerdo nada de paralímpicos. Fue en Atlanta cuando supe que existían.

Usted se quedó en silla de ruedas por una neuropatía.

Sí, por una enfermedad neurológica que me vino, con afección en piernas y brazos, especialmente las piernas.

Le ocurrió en la Universidad.

Sí. Yo tenía 19 años. Estaba estudiando Ciencias de la Educación, Pedagogía ahora. Hice hasta segundo, no me gustaba mucho. Cuando me quedé en silla de ruedas lo cambié por Fisioterapia, que sí terminé.

¿Había tenido síntomas?

Sí. De pequeñita. En la mano un dedo se había quedado a un lado.

La última vez que sale a la calle caminando fue el día que el Zaragoza ganó la Recopa, 10 de mayo de 1995.

Sí. Era aficionada al fútbol. Hubo un tiempo que fui abonada e iba a La Romareda.

“De niña me llevaron a nadar varias veces pero no logré aprender. Hacía kárate”

¿Comenzó a nadar poco después?

Sí. Empecé a nadar sin pensar en competir: yo sólo quería flotar, sentirme libre en el agua. Me metí en la piscina porque me aburría al borde con mi familia dentro y descubrí que me gustaba. La sensación que volvía a tener de control de mi cuerpo.

Aquel primer día se tiró con un chaleco y un silbato.

Sí (ríe). Un chalequito salvavidas naranja y verde fosforito.

¿Le dio miedo?

Por un lado, sí. Aún no me había encontrado con mi cuerpo. Y la gente me miraba mucho. Era una cría, de 19 años, esquelética, con una silla con un cojín forrado en borreguillo y un chaleco. Pasé mucha vergüenza. Aguanté diez minutos.

Pero enseguida llega Ramiro Duce, su primer entrenador.

Cuando vuelvo a Zaragoza digo que quiero aprender. Y fui al Club CAI DCM. “¿Sabes nadar?”, me pregunta un monitor. Digo que no, que soy un patito mareado venido arriba. Me mete al agua. “Copia a éste”. Y lo hice, porque tengo una cosa: mucho orgullo. Se fue a por el entrenador, Ramiro. “Nadas muy bien, vente al equipo”.

¿Y qué pensó?

¡Qué estaba como una cabra! Y se lo decía a todos. Para animar. El club era sólo de discapacitados.

Pero…

El cronómetro cada vez iba más rápido. Mis movimientos, al inicio rudos, más finos.

¿Cómo es nadar sin sentir una parte del cuerpo?

Yo no sé dónde están las piernas. Ni tengo conciencia de ellas ni de su posición. Sé que están recogidas si me cuesta más. Que han caído si voy más lenta. No me sirven de timón. En estilos como la espalda se me van mucho de lado a lado.

¿Qué debe entrenar más?

Tren superior, brazos. Antes hacía más gimnasio. Ahora que soy más mayor, ya no puedo. Buscas el equilibrio entre la edad y la condición física. Y yo estoy ahí (ríe), rozando el palo. Hago más aeróbico, para corazón y pulmón. Handbike. E hipoxia. Con un dispositivo que simula el entrenamiento en altura… muy jorobado.

Atenas | “Antes quería el oro, pero creo que tenía miedo a ganar”

¿Ah, sí?

Sí. Los que tienen mucho dinero y se lo pueden permitir tienen camas hiperbáricas.

Los futbolistas.

Correcto. Yo por logística familiar, porque quiero seguir durmiendo con mi marido, no puedo. En vez de hacer ese entrenamiento durmiendo, como ellos, subo a 6.000 metros en periodos cortos de tiempo. Cinco minutos, bajo cuatro, otros cinco… Hora y media. Y todos los días.

¿Cuántas horas se entrena?

Piscina cada día, tres, cuatro. Luego un poco de gimnasio. En casa tengo una galería. Banco, gomas, espaldera, pesas. La handbike, tres días y la hipoxia. En total, el que menos, cinco y media, y, el que más, ocho.

Al poco de empezar ganó su primer campeonato de España.

En un año y poco.

¿Y qué siente? Usted, a la que no le gustaba nadar…

Buf. Por un lado, alegría. Dos medallas fueron. Y en Badajoz, que mi familia es de Extremadura y mucha estaba. Me sentí arropada, súper campeona. Pero, por otro, era como estar pasando página sin darme cuenta. “¿Esto significa que no voy a volver a caminar?”. Un totum revolutum. Al final fue más importante la parte feliz que la otra.

Y viene más piscina.

“Jo, Teresa, podemos intentar clasificarte para el Europeo”, dijo Ramiro. No hice la mínima pero en mi cabeza quedó eso: ser internacional algún día. Empecé a entrenar más fuerte, más días, horas. Me clasifiqué para el Mundial de 1998.

¿Sus primeros Juegos paralímpicos?

Sydney 2000.

Teresa Perales posa para As.
Teresa Perales posa para As. RAFA APARICIO (DIARIO AS)

¿Qué fue clasificarse?

Yo pensaba que los deportistas, al lograr la medalla, exageraban. “Qué moñas, si tampoco es para tanto”. Pero fue muchísimo mejor. Primero cuando haces la mínima. Esa alegría. Buahhh.

¿Dónde la hizo usted?

En Valencia. Tenía fiebre, de puro nervio. Pero competí por mis narices y lo logré. Y cuando te llega la ropa, ese maletón, que entonces no era como el de los olímpicos, era mucho menos, pero te hacía una ilusión… Y preparar la concentración, la Villa…

Sus fiestas son famosas.

Sobre todo para el que compite poco (ríe). Porque sí, en paralímpicos existen igualmente. Pero yo siempre he nadado en tantas pruebas que sólo era la fiesta del último día. En Londres, por ejemplo, fui abanderada, hice el paseíllo y me fui.

¿La primera vez que se mete a la piscina en Sydney, unos Juegos Paralímpicos?

Muchísima más gente, movimiento, la dinámica de la competición, tan estricta. Cámara, precámara y cámara de salida, tres pasos. Y la piscina, 17.500 personas. Te sentías hormiguita. Y en los Mundiales nunca venía la tele. Aquí estaba y te grababa. Cómo te quitas la ropa, subes al poyete. Con el corazón a mil…

Ahí no logró el oro.

Fueron cinco medallas. Una plata y cuatro bronces.

La primera, la plata.

Llegaba en el ránking para ser quinta. Nadie esperaba mi medalla, y menos una plata. Pero lo que te decía del orgullo, que lo saco. Luego en las siguientes empecé a querer algún oro pero se resistieron. “En Atenas”, dije. Y en Atenas fueron dos, muy peleados. Uno por tres décimas. Que no es nada. Haces el ruido y ni te enteras de que hay diferencia entre una mano y otra. De película.

¿Recuerda aquella carrera?

Sí, sí. Yo siempre había quedado segunda o tercera. Y estaba hasta las narices. Quería el oro, de verdad, pero creo que tenía miedo a ganar.

¿Sí?

Sí. Porque cuando logras el oro, inevitablemente, piensas: “¿Y si no gano otro? Menudo fracaso”. Inconscientemente, en algún momento, no daba el máximo por eso. En Atenas me cansé. Y me dejé llevar. Tampoco veía donde estaban mis rivales. Aquella fue la primera carrera que, de verdad, fui a lo mío. A intentar llegar la primera.

Y ganó a Beatrice Hess.

Mi mayor ídolo. Me encantaba como nadaba, ella, como persona. Siempre me he llevado fantásticamente bien con mis rivales. De ellas han salido mis mejores amigos. Cuando compito, soy incapaz de nadar sin haber dado besos y abrazos a todas.

“Londres lo cambió todo: ya voy al mismo nivel que los olímpicos”

Y siempre con música.

Es como un clic. Hago entrenamiento mental en casa. Desde el 2000, siempre la misma canción: Heroes live forever, de Vanessa Amorosi, brutal. Me imagino ganando. Es mi entrenamiento. Lo que visualizo. Toda la prueba, desde el desayuno. Para saber controlar mis emociones todo el proceso. En una competición de nada sirve ser la mejor a nivel físico si en el emocional no eres capaz de rendir.

¿Y cómo se hace eso?

Entrenando mucho. Y buscando la técnica que más se acomode a ti. Inspirar, expirar, sudokus o música a tope. Yo, a través de ella, lo hago todo tantas veces en mi cabeza que, cuando llega, sale de forma automática.

¿Cómo es ponerse el bañador?

(Ríe) Pues que tiras una toalla en el suelo, del vestuario, baño, donde sea y, lo más discretamente posible, que es difícil, haces la croqueta y, de un lado para otro, intentas embutirte. Lo más difícil es el champiñón del culo. Se queda todo el rato para arriba (ríe). Tardo quince minutos. Con eso ya calientas.

Sufre mucho de cervicales.

Porque siempre voy mirando hacia arriba. Nadando se te cargan los trapecios. Tengo dos hernias discales y una discopatía degenerativa.

Ángel Santamaría, su entrenador 18 años. ¿Cómo llega?

Como un favor. Ramiro se quería retirar: “En El Olivar hay dos entrenadores muy majos: vamos a ver si te dejan entrenar”. Santamaría nunca había trabajado con nadie con discapacidad pero, desde el primer momento, hubo conexión. Tengo tanta confianza en él, que sé que cada metro que hago lo hago por algo.

¿Vive de la natación?

Ahora hay unas becas que no están mal. Pero también depende de con qué edad las recibes. Yo ahora tengo 43 años, ya tengo que pensar en la jubilación, pagar autónomos. No puedes depender sólo de la beca. Mañana hay una lesión que me impide ir al Mundial y, si no voy, no renuevo, y me quedo con una mano delante y otra detrás. Por eso siempre he compaginado trabajo y deporte.

¿Y cuándo se quedó embarazada?

Se trató como una lesión. No fue una retirada, sólo bajada de beca. Que bien, pero es algo a mejorar. En cualquier trabajo, en una baja por maternidad, se cobra el sueldo completo.

¿Le cambió mucho el cuerpo?

Engordé 22 kilos. Y el peso es muy difícil de manejar cuando vas con la silla. Fue complicado.

¿Y volver?

De peso me costó más pero de tiempos, bastante bien. En Berlín, 2011, cinco medallas.

Tokio | “Es el reto, muy difícil. Pero Phelps me gana por dos medallas…”

¿Había muchas mujeres cuando empezó?

No excesivas. A veces me he preguntado por qué. Lo único que se me ocurre es que, cuando un deportista con discapacidad comienza, es porque los padres lo llevan… Y ayudan a cambiarse. Parece que da más cosa si es un padre el que está en un vestuario de mujer, con una hija.

¿Ha sentido machismo?

Hago un deporte individual: hay fichas federativas, no contratos con clubes. No hay diferencias entre hombres y mujeres.

¿Después de los Juegos Olímpicos, se olvida que están los Paralímpicos?

Antes sí había una desconexión. Sólo salían en los informativos los oros. Pero desde Londres ha cambiado. Yo lo he notado.

¿Sí?

Antes, yo tenía 16 medallas y me conocían en Zaragoza. Después, vaya donde vaya, siempre hay alguien. Y me llama mucho la atención. Al ser paralímpica nunca habíamos tenido trascendencia. Desde Londres voy al mismo nivel que los deportistas olímpicos.

En Atenas ganó los primeros oros, pero después hubo más.

Un día me dijo un compañero: “Teresa, no sé por qué te conformas con hacer oro”. “¿Perdona?”. “Sí, tía, es que tienes que hacer récord del mundo, puedes”. Y en Pekín hice tres y gané tres oros. Fue mi cumbre.

A Londres fue con su hijo.

La ilusión de mi vida. Tenía dos años y pico, pero imagina, oír: “Mamá, campeona”. Y regalarle medallas. Seis. La última de oro. Hubo un titular que nunca olvidaré: “Michael Phelps, tiburón de Baltimore, 22 medallas olímpicas. Teresa Perales, sirenita del Ebro, 22 paralímpicas”.

La comparación con Phelps.

Me hizo ilusión. Por primera vez un deportista olímpico con un paralímpico. Era raro. Y pensaba: “Este hombre, cuando vea en Twitter, que ponen muchas veces su nombre y el mío, qué pensará: ‘¿Y quién es ésta?”.

En 2015 no hubo Juegos pero usted se entrenó como si sí… Se casó… ¡Caminando al altar!

Sí (ríe). Pusimos en casa de mi madre unas barras de cortina en el pasillo, muy largo, y me servía de paralelas. Me puse unos aparatos estilo Forrest Gump, más ortopédicos, para que no se fueran las caderas, y me ponía de pie. No se le podía llamar andar, pero me desplazaba. Quería darle la sorpresa mi marido. Al principio tenía intención de entrar andando pero el ultimo día dije: “Tengo que girar y no sé si se me escapará la pierna”. Hice solo el recto del pasillo. Me levanté con muletas, me agarré del brazo de mi hermano y fuimos.

¿Y cuándo la vieron?

Primero lo típico, “qué viene la novia”. Luego, sorpresa, “ahhh“. Al final todos moqueando.

Sólo le faltaba su padre.

Tenía 15 años cuando murió. Ese sí que ha sido el palo gordo de la vida, el que no tiene vuelta atrás. Lo adoraba. Fíjate que han pasado años pero no hay día que no me acuerde de él. Mi hijo tiene gestos suyos. “Qué orgulloso estaría de ti”, pienso.

Y de usted.

No se habría imaginado nunca todo esto. Tampoco había nadado, claro.

¿Retos ahora?

Llegar a Tokio para competir. Ante rivales 15 años más jóvenes. Es difícil. Por mi cuerpo, edad, la enfermedad con sus ataques, sibilina. Cada día tengo más dolores y pereza. Cuando te duele cada día todo, cuando te cuesta todo mucho, da más palo. Pero me gana Phelps por dos medallas. ¡Cómo para retirarme (risas)!

¿Su prueba favorita?

Estéticamente, la mariposa. Pero hace mucho que no la nado, por las hernias. Me planteo en los Juegos de Tokio, por tener una posibilidad más de podio. Lo único que ahora me mete es la espalda. Con el croll, 100 metros libre, fui oro en Atenas, Pekín y Londres. En Río se escapó… Pero en Tokio mi hijo tendrá 10 años y quiero oírle gritar otra vez.

“Mamá campeona”.

Fuente: https://as.com/masdeporte/2019/03/03/polideportivo/1551575748_305965.html?id_externo_rsoc=comp_fb&fbclid=IwAR3kTI3ZcKj7JpRO27yFqugK-l_ZJy1n9rL41WVd5tP4QEpatERj9QRbVwA