Colombia: Las brazadas de Carlos Serrano lo han llevado a ser el mejor.

Lo único pequeño es su estatura, porque cuando se trata de sueños y de metas por cumplir todas para él son realizables. La próxima hazaña será en los Juegos Paralímpicos de Río, en donde, sin duda, a través de la natación traerá más de una medalla para el país.

CÉSAR FLÓREZ/ VANGUARDIA LIBERALLas brazadas de Carlos Serrano lo han llevado a ser el mejor (Foto: CÉSAR FLÓREZ/ VANGUARDIA LIBERAL).

Compartido por Paralímpicos Colombia.

Por Paola Patiño. vanguardia.com .

La tarde está oscura, pero como de costumbre Carlos Daniel Serrano Zárate está ahí, sumergido en el agua, con su gorro y gafas, que salen de vez en cuando de la piscina olímpica en la que entrena sin falta desde hace tres años.

Va y vuelve de lado a lado de la piscina, sin mayor dificultad. A su lado, no quizás con el mismo ritmo, lo hacen sus compañeros, él es sin duda más rápido y sus brazadas más cortas. Tiene un metro  con 44 centímetros de estatura y solo cuando sale del agua se evidencia la acondroplasia que hace que sus extremidades no crezcan y tenga, como comúnmente se conoce, enanismo.

“Desde que nací mi mamá me llevó al doctor y me mandaron a hacer exámenes y sí, porque toda mi familia es de talla baja me diagnosticaron acondroplasia. Crecer con esta enfermedad fue al principio duro, no me sentía a gusto. Me daba rabia que los niños me miraran, mis amigos fueran creciendo y yo no. Que se rieran de mí. A mí me daba tristeza. Llegaba por la noche a llorar. Mi mamá era la que me ayudaba y daba motivos para seguir”, recuerda Carlos Serrano.

Después de que cumplió 12 años y entendió que su condición física no iba a cambiar, logró, sin dejar de ser difícil, adaptarse a su cuerpo y sus limitaciones. Pero fue con el deporte, específicamente con la natación, que descubrió que no solo habían personas como él que eran felices y excelentes deportistas, sino que él también podía serlo.

(Foto: CÉSAR FLÓREZ/ VANGUARDIA LIBERAL).

“…Y hasta este momento me siento orgulloso de la discapacidad que tengo. He hecho mucho más que algunos de mis amigos, he dado lo mejor de mí y muy contento, porque si Dios me envió con esta discapacidad fue para algo”, destaca Serrano.

Cuando tenía 13 años la mamá de Carlos Daniel decidió ingresarlo a una academia de natación, pues pese a tener gran fascinación por el agua desde muy pequeño, como él mismo cuenta, no era un experto nadando.

“El último día del curso el profesor Luis Carlos Calderón me vio y preguntó que si tenía acondroplastia o talla baja y le dije que sí y me preguntó que si quería entrenar con él, que yo con él podría llegar a grandes cosas, que era gratis que solo debía ponerle entusiasmo y yo acepté. Y así comenzó mi proceso a comienzos de 2013”, relata el deportista.

“… para mí las personas de baja talla tienden a evolucionar mucho más su capacidad de fuerza y resistencia. Realmente era más fácil enseñarle y como apenas estaba comenzando, podía aprender como yo lo iba orientando”, agrega su entrenador desde hace tres años, Luis Carlos Calderón.

Y si en algún momento a Carlos le fastidiaban las miradas de las personas, ahora debía soportar muchas más, pero esta vez no por su condición física, sino por el talento que desarrolló dentro del agua.

“… Descubrí mi talento porque no me rendí, mi familia no lo permitió… Sigo luchando. Todos los días me despierto emocionado y pienso que voy a dar lo mejor de mí y si hoy lo hice bien, mañana lo haré mejor”. Así es este joven de 17 años de edad, que suele tener una sonrisa en su rostro y ser cariñoso con sus compañeros, que también tiene algún tipo de discapacidad.

Familia y sacrificios

Toda la familia de Carlos Serrano padece de enanismo, por lo que entre todos han sabido ser un apoyo para que la vida no le ponga más trabas de las que su estatura ya les coloca. Es así como Carlos ha logrado ser, no solo uno de los mejores nadadores paralímpicos del mundo, sino un gran ser humano.

“Toda mi familia es trabajadora y todos seguimos trabajando, porque nuestro sueño es construir nuestra casa bien bonita. Aunque ya tenemos una propia, la queremos mejorar”, relata Serrano, quien por ser un deportista profesional de alto rendimiento, recibe apoyo del Indersantander, Coldeportes, el Comité Paralímpico Colombiano y “Los Talentos Deportivos Postobón”, sin que esto signifique que sea rico.

(Foto: CÉSAR FLÓREZ/ VANGUARDIA LIBERAL).

Aunque es hijo único, no es un niño mimado y mucho menos caprichoso. El deporte le ha enseñado no solo a ser disciplinado, sino que además le regaló un hermano, quien al igual que él, ha encontrado en la natación un medio para liberar sus emociones y seguir los pasos gigantes de Carlos, al que dice admira profundamente.

“Conocí en el deporte a un niño que los papás se le murieron, quedó con una nona y se le murió. Quedó solo, entonces yo hablé con mi mamá que lo tuviéramos que yo ponía lo de él. Ahora es como mi hermano, se llama Michael Andrés Mora y a él le falta una manito… yo lo apoyo en todo lo que necesita…”, asegura el nadador.

Pero estar en donde se encuentra actualmente no ha sido fácil, pues el sacrificio ha sido una palabra que aprendió desde que decidió vivir “en” y “del” agua. Las salidas con amigos se redujeron, debió comenzar a rendir académicamente, pues reconoce que era muy indisciplinado y por supuesto, tuvo que entrenar cada día con mayor empeño, jornadas más extensas, en donde el dolor físico se olvida cada vez que se sube al podio.

“Lo más duro de la vida profesional es acostumbrarse a los entrenamientos que pone el entrenador, porque son difíciles. Llega  la etapa en donde todos los entrenamientos son duros. Llego a la casa cansado, a dormir y al otro día a despertarse otra vez para darlo todo”.
Río lo espera

A finales de 2013 Carlos Serrano clasificó a lo Parapanamericanos Juveniles de Argentina, en donde ganó cuatro medallas de oro en la categoría juvenil; en 2014 no compitió, pero en julio de 2015 estuvo en el mundial de Escocia y cumplió junto a su equipo un nuevo récord mundial, además de ganar una medalla de oro.

Gracias a este último triunfo Carlos aseguró el cupo para los juegos Parapanamericanos de Toronto en 2015, en donde ganó cinco preseas doradas y una de plata. Todo esto sin duda lo catapultó a ser el mejor nadador paralímpico del país, uno de los mejores del mundo y el mejor de Santander, como esta casa periodística lo condecoró el año pasado al ser reconocido como el “Mejor Deportista del Año 2015”.

“Uno siente orgullo de todo lo que se ha logrado. Hemos conseguido cosas que para muchos son imposibles y nosotros nos pusimos un reto y esperamos hacer algo mejor en Río”, dice su entrenador.

Sin duda lo que más destaca cuando sale a competir a nivel internacional son los escenarios deportivos y el trato que les dan, en donde les brindan todas las herramientas para desarrollar con excelencia su labor.

“Cuando uno se va a subir para competir uno no se raspa las piernas como sucede acá porque está lleno de piedra… es que si acá invirtieran más, los deportistas se motivarían más para ser cada día mejores”, expone Serrano Zárate.

“En comparación con piscinas a nivel del mundo, sí estamos muy atrasados pero no es el escenario, es la calidad de los entrenamientos lo que hace que un deportista sea bueno”, dice por su parte Calderón.

(Foto: CÉSAR FLÓREZ/ VANGUARDIA LIBERAL).

Es así, con o sin buenos escenarios, haga sol o llueva, nada, absolutamente nada es una excusa para Carlos a la hora de entrenar a diario, en la mañana y en la tarde, para soñar con colgar en su cuello una medalla de oro durante los Juegos Paralímpicos De Río 2016 que se disputarán del 7 al 18 de septiembre.

“Estamos trabajando para meternos fuerte en 200 combinado; 50 mariposa y 100 libres. Voy a nadar casi todas las pruebas y daré lo mejor …”, afirma Carlos, quien hace parte de la categoría S7, pues según el nivel de discapacidad que comienza en S1 (mayor discapacidad) y termina en S10, se compite.

Junto a Moisés Fuentes y Nelson Crispín, conforman la Selección Colombia en natación paralímpica, con la que seguro traerán muchas medallas y gloria al país y al departamento, pues todos son santandereanos.

“La meta es seguir en el deporte, estudiar en la universidad y estar en las olimpíadas de 2020. Quiero ser el mejor deportista y que cuando me vean llegar digan, ¡uy no, él es el mejor!… (risas)”, concluye este campeón.

Fuente: http://www.vanguardia.com/deportes/otros-deportes/349242-las-brazadas-de-carlos-serrano-lo-han-llevado-a-ser-el-mejor

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