Enhamed: “Me quedé ciego y sólo me sentía libre nadando”

Considerado el mejor nadador paralímpico de la historia, Enhamed logró cuatro oros en Pekín 2008.

En la imagen, Enhammed Enhammed. / Juan Carlos Muñoz.

Por Francisco Correal. europasur.es.

Es el quinto de los seis hijos de un matrimonio saharaui que en 1972 se fue a Canarias. Su padre es comerciante, su madre, ama de casa. Enhamed Enhamed (Las Palmas de Gran Canaria, 1987) perdió la vista a los ocho años. Fue a un colegio interno de la ONCE. Considerado mejor nadador paralímpico de la historia, fue a tres Juegos Olímpicos. Cuatro oros en Pekín 2008. Vive en San Francisco, Estados Unidos, ha escrito el libro Ironmind (Arcopress) y viene acompañado de Adele, perro-guía, educado en la cárcel de Michigan.

-Después de Arturo Lang-Lenton, el segundo nadador canario que destaca…

-¿Qué prueba corría?
-Mariposa.
-Una de mis categorías.
-¿Cómo recuerda cumplir 14 años el 11-S?
-No lo olvidaré. Tenía nuevo equipo de natación, nuevo colegio después de haber estudiado en el de la Once. Estábamos comiendo para entrenar por la tarde y de repente las reacciones de miedo. A partir de entonces, en todos mis cumpleaños volvían a surgir las mismas preguntas: qué pudo pasar, quiénes eran los autores…
-Y usted se ha ido a vivir a Estados Unidos…
-Iba a ir con un amigo a ver el maratón de Boston. No fui porque me torcí un tobillo. La corría un compañero nuestro y nos íbamos a poner en la zona donde explotó la bomba.
-¿Qué es Ironmind, el título de su libro?
-Un juego de palabras con Ironman. Mente de hierro.
-¿Cuál es el misterio de su nombre?
-Mis padres son saharauis. Mi nombre no existe. Es una mala traducción, pero a mí me encanta.
-Un nadador hijo del desierto. Bella paradoja…
-Mi madre bromea mucho con eso mismo. Mis padres se fueron a Canarias en 1972, cuando el Sahara era una provincia española. En Canarias nacimos los seis hermanos. Me quedé ciego con ocho años y la natación era la única actividad con la que me sentía libre. No tenía obstáculos, nada con lo que me pudiera hacer daño, nadie que me dijera vete despacio.
-Compitió en tres Juegos Olímpicos. Vayamos por partes. Atenas 2004… 
-Era muy joven. Tenía 17 años. Mi entrenamiento físico era muy bueno, pero el mental muy deficiente. Además, me partí un dedo con una puerta giratoria.
-Las medallas vienen en Pekín 2008.
-Cuatro de oro. En 100 mariposa, 50, 100 y 400 libres. Dos récords de Europa y dos del mundo. Fue una transformación personal más que deportiva. Hasta 2007 era una persona completamente negativa, llevada por la autolamentación. Me preparé a conciencia con el cuerpo y sobre todo con la mente.
-¿Y Londres 2012?

-Me di cuenta de que cada lunes tenía ganas de que llegara el domingo para descansar. No tenía pasión por entrenar y si no tienes pasión por lo que haces, lo mejor es hacer otra cosa.
-¿A Río 16 no irá?
-No, en absoluto.
-Dice: “No perdí la vista, gané la ceguera”. Sólo Borges y Tete Montoliu tenían una visión tan positiva de lo que para muchos es una seria limitación…
-Me honran mucho esos ejemplos. La ceguera no deja de ser una oportunidad. Tienes que aprovecharla. ¿Vas a estar llorando toda la vida? Gracias a ser ciego aprendí a nadar y a escribir este libro.
-Un libro, como Borges…
-Me mandaron una charla de Borges sobre la ceguera. Cuando te llega de adulto es diferente. De niño haces las mismas locuras que si vieras. Saltar una escalera o montar en bicicleta.
-Saramago (Ensayo sobre la ceguera) y Sabato (Informe sobre ciegos) han hecho de la ceguera casi un género literario… 
-Es una cosa que despierta mucha curiosidad. El mundo es muy visual. La vista es lo primero que activa el cerebro del ser humano. Los demás también tienen que cerrar los ojos. Tú serías un ciego amateur y yo soy un ciego profesional.
-¿Algún recuerdo visual del Sahara?
-Sí, las tormentas de arena. Le decía a mi madre: mamá, no veo nada. Y el mar, con ese oleaje tan salvaje y peligroso.
-¿Por qué se fue a San Francisco?
-Porque tiene un transporte público muy bueno y es la única gran ciudad de Estados Unidos por la que se puede pasear.
-¿Cuántos maratones?
-Dos. El de Nueva York y el Iron Man de Lanzarote: cuatro kilómetros nadando, 180 en bicicleta y un maratón.
-Subió al Kilimanjaro. ¿Vio las nieves de la película de Ava Gardner?
-No había mucha. Subimos en agosto. Los demás le hacían fotos al glaciar, al cráter. Para mí lo importante fue llegar, porque ya no había que subir más. Una emoción muy intensa.
-¿La vida es una prueba de larga distancia?
-Es larga, pero no lineal. Con el crecimiento y aprendizaje, creemos que es una línea recta, volvemos al punto de partida y ya no existe. Nunca se regresa al mismo sitio.
-Vivimos un tiempo de queja y lamento.
-Siempre hemos estado así. Cuando el hombre vivía en las cuevas, imagino que se quejaba de que cuán ta roca. Siempre nos quejamos y yo siempre me pregunto lo mismo. ¿Se puede cambiar? Yo creo que sí.
-¿La queja se instaló en el corazón de la crisis?
-Sustituye la palabra ceguera por la palabra crisis y tienes el discurso social del momento presente. Porque soy ciego no puedo hacer esto y lo otro. Porque hay crisis no puedo hacer estoy y lo otro. Sé que hay personas y familias que lo han pasado muy mal, pero no nos podemos quedar así toda la vida. Lo cuenta Martin Seligman en su teoría de La indefensión aprendida. Veo a gente de veinte años que parece que tienen ochenta y al revés.
-¿Autores de cabecera?
-Uno poco conocido, Frank Herveert, y otro que sí tiene muchos adictos, Herman Hesse. Siddharta me influyó muchísimo.
-¿Tiene clientes ciegos?
-Ninguno se ha pasado hasta ahora por mi consulta. Mis clientes son sobre todo del mundo de la empresa y del deporte. Les oriento sobre cómo hablar en público, cómo establecer pautas de comunicación con los empleados.
-¿Una aventura olímpica?
-Me encantó Pekín. Una ciudad muy grande y grandiosa. Londres no me llamó tanto la atención. Tiene mucho marketing.
-¿Ve ambiente electoral en Estados Unidos?
-Allí lo importante en un político es su reputación. El pueblo tiene un poder de control sobre los políticos. Se verá en el Supermartes.
-Roger Wolfe escribió un libro de poesía titulado Hablando de poesía con un ciego. ¿Se puede hablar de cine con usted?
-Me encanta el cine, películas con un buen argumento, buenos diálogos, que tengan chicha. No me interesan las películas con una fotografía espectacular. Me gustó mucho Los idus de marzo, la de George Clooney. En busca de la felicidad, con Will Smith, fue un antes y un después.
-¿Qué aficiones tiene?
-La música, leer, hacer deporte, mis perros.
-Colón descubrió América por las Canarias. ¿Se nota donde vive?
-Se nota mucho más en Cuba y Venezuela. No veo mucha influencia canaria en los Estados Unidos.
-¿Imprime carácter haber nacido en las llamadas Islas Afortunadas?
-Creo que sí. Me considero una de las personas más afortunadas que conozco.

-Dicen que tiene una gran vida espiritual y no hemos hablado de Dios…
-Pues tenemos que quedar otro día.

Fuente: http://www.europasur.es/article/entrevistas/2198098/me/quede/ciego/y/solo/me/sentia/libre/nadando.html

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