Hay veces que el Deporte nos devuelve la Fe en la Humanidad.

Por Alejandro Galante. codigonuevo.com.

El deporte se basa en la competitividad, hasta aquí creo que estamos todos de acuerdo. Lo que pasa que hay gente que malinterpreta la frase y la convierte en “el deporte parte de la competitividad”, olvidando que hay otros aspectos que están por encima de ganar o perder. Y esto lleva al deporte de alta competición a un punto jodido, el de que todo vale con tal de ser el number one.

Ahora mismo todos tendréis en mente a jugadores de fútbol fingiendo faltas -la mayoría, por cierto, con tan poco arte que deben hacer revolverse en su tumba a Robin Williams- u otras tantas trampas inventadas en todos los deportes. Porque oye, para eso, de imaginación parece que vamos sobrados.

Pero no está todo perdido. De vez en cuando el deporte nos da auténticas lecciones que hacen que se restaure la fe en la humanidad y se mantenga vivo el sueño de que un mundo mejor es posible. Vale, igual me he venido arriba y no sea para tanto, pero como mínimo una sonrisa te sacarán estos vídeos si tienes corazón. Y si no, deberías reflexionar.

En el primero vemos a Aaron Hunt haciendo lo que muchos futbolistas: caerse dentro del área sin que le toquen. El árbitro -que está ciego, como la mayoría- decide pitar penalti; hasta aquí todo normal, pero atención a lo que hace Hunt…

Sí, habéis visto bien. ¡Le ha dicho al árbitro que no le han tocado! Joder, yo es que cada vez que lo veo me emociono. La honestidad existe y hay que pagar por practicarla. Ahora cambiemos de deporte, concretamente a un partido de tenis entre Jack Sock y Lleyton Hewitt. El australiano hace un ace pero el juez de silla canta la bola mala, Hewitt se dispone a hacer el segundo servicio, pero Sock reacciona de una manera poco habitual.

¿Os imagináis que al final resulta que es mala? Doble +1 para Sock, por buen deportista y por tener una vista cojonuda.

El siguiente vídeo es algo más hardcore, se trata de una pelea de MMA entre dos luchadores que, siendo sincero, no sé quién son. El caso es que el luchador A le ha hecho una llave TOP al luchador B, y el luchador B se niega a rendirse pese a que está al borde de perder el conocimiento. En este punto quien tiene que parar el combate es el árbitro, pero el hombre no estaba por la labor.

Bravo por él, que además de ganar evita una posible desgracia. Porque oye, la salud es más importante que lo que digan las reglas. Y es que el deporte lo hacen personas que, en ocasiones, son mucho más respetuosas que los propios aficionados. Véase el ejemplo de Taz, un jugador profesional de Counter Strike que tras quedar eliminado de un torneo, detiene una entrevista para pedir respeto a sus fans, los cuales estaban abucheando a un jugador rival.

Y es que a los aficionados se nos puede ir mucho de las manos, y nos olvidamos de cosas básicas que nos enseñaron en el colegio, como que el color de la piel no nos hace distintos. Lo mejor en estos casos es ignorarlo, como hace Dani Alves.

Aunque tampoco seamos de los que ven el vaso siempre medio vacío: no todos los aficionados son unos descerebrados. Los fans del Stuttgart, yendo colista y tras perder un encuentro en el que el joven Baumgartl cometió un grave error, nos recordaron que los deportistas al fin y al cabo son también humanos.

Y para acabar, un bonus en el que sobran las palabras.

Si todos nos tomásemos el deporte así, seguro que nos lo pasaríamos mucho mejor…

 

Fuente: http://www.codigonuevo.com/hay-veces-que-el-deporte-nos-devuelve-la-fe-en-la-humanidad/

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