Una madre denuncia “Discriminación” hacia su hijo con Autismo en un Club Deportivo de Pinto.

“Somos y seremos un grupo totalmente integrador”, dice la asociación deportiva que cuenta “con otros tres niños con TEA” en sus grupos de atletismo.

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El hijo de Menchu, A.

Publicado por Esther A. Muñoz.

Menchu Gallego es la madre de A., un niño de casi 10 años con autismo. A. lleva dos años participando en las actividades impartidas por uno de los clubes de atletismo de Pinto. “Constantemente nos hacían ver que estaban encantados de que A. participe en su proyecto”, explica Menchú quien, hasta ahora, siempre se había mostrado “muy contenta y agradecida” con el club.

Para facilitar la participación de A. en la actividad contaban con una voluntaria del propio club de atletismo, que acompañaba a A. en los entrenamientos. “Había días que ella no podía venir y era yo mismo la que bajaba a la pista a dar apoyo a mi hijo”, expone Menchu. Esta temporada, la voluntaria avisó a la asociación de que no podría seguir asistiendo a las actividades con A., por lo que desde ProTGD, asociación que busca promover y proteger la calidad de vida de las personas con autismo y trastornos del desarrollo,  buscaron una nueva integradora que pudiera acompañar al niño.

“Tuve una conversación con el club para informarles de que ya había encontrado a una sustituta, que suponía un coste de 70 € al mes para el club que creía que debían pagar al denominarse club inclusivo, pero que si no podían no pasaba nada, ella vendría igual y el gasto lo asumiría PROTGD”, resume Menchu. Sin embargo, su sorpresa fue que al iniciarse la nueva temporada deportiva, el club cambió a A. de grupo, “poniéndole con niños de 4 años”.

“Me dijeron que este año no había niños de la edad de A. en las clases de atletismo, así que probamos a llevarle a la clase con los niños de 4 años. A. no hizo nada, estaba totalmente desmotivado”, cuenta Menchú. Después de la mala experiencia deportiva de su hijo, la madre fue a hablar con el club: “les pedí que metieran a A. en el curso de 10 a 16 años, que para eso poníamos a la persona de apoyo. Me respondieron que no iban a hacerlo, que no pensaban retrasar un grupo por un solo niño”. Además, “me reprocharon que los entrenadores del club ya han estado haciendo un esfuerzo `gratis´ por entrenar a mi hijo los dos últimos años”. “¿Esfuerzo gratis? Mi hijo paga las cuotas como todos los niños, los entrenadores son voluntarios para todos y además yo tengo que pertenecer a una asociación y pagar unas cuotas para que a mi hijo le pongan un apoyo en la actividad”, explica con indignación Menchu.

Derecho |

“Una de las entrenadoras me llegó a decir que habían hablado con FEMADI (Federación Madrileña de Deportes para Discapacitados Intelectuales) y que no tenían la obligación de acoger a mi hijo en el club”, cuenta Menchu con tristeza, “se han interesado en buscar un motivo para que la discriminación en el deporte sea legal”.

Aunque desde FEMADI no tienen claro si un club privado está obligado por ley a admitir a un niño con diversidad funcional en un determinado grupo, sí confirman que nadie del club de atletismo pinteño se puso en contacto con ellos. “Nadie de FEMADI ha hablado con ellos”, explican, “y aunque así lo hubieran hecho, ninguno de los que estamos aquí les habríamos dicho eso nunca, nosotros abogamos por la inclusión en el deporte. FEMADI está para tapar las carencias de los clubs deportivos, pero queremos que sean ellos quienes formen a sus chavales, lo ideal sería que FEMADI no tuviera que existir”.

“No es fácil saber si se está incumpliendo la ley o no con estas decisiones”, explican desde Plena Inclusión Madrid, la Federación de Organizaciones de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo de Madrid, que aglutina a 107 entidades. “Desde luego, no debería hacerlo”, enjuician, basándose en la Ley de Accesibilidad para personas con discapacidad.

“Es muy duro que te digan que tu hijo es el lastre de la escuela y el causante de que no se hayan apuntados niños de su edad en el club este año”, cuenta Menchu dolida. “Dime una sola escuela más que lo haga, me estás pidiendo que haga lo que no hace nadie”, relata la madre que le achacó el club en su última conversación con ellos. “No entienden que no están haciendo ningún esfuerzo de más, practicar deporte es un derecho de mi hijo”.

Menchu ha decidido tomar la vía legal (motivo por el que pide que el nombre del club no se descubra por el momento) y ha denunciado los hechos ante la concejalía de Deportes del Ayuntamiento de Pinto.  Toda esta lamentable historia está narrada por la propia Menchu en su blog “Mi príncipe y nuestro reino azul”, en una entrada que lleva más de 30.000 visitas.

La otra cara |

“Este año no hay niños de su edad en ningún grupo”, zanja el presidente de la asociación de atletismo, explicando que este curso solo cuentan con dos grupos (el año pasado tenían 3): uno de pequeños hasta los 7 años y otro de mayores desde los 10. “Según los entrenadores que han estado junto a A. estos últimos dos años, no sería bueno ponerle en el grupo de los mayores, no llegaría al nivel que el resto de niños y el niño se sentiría frustrado y defraudado”, asegura, “no es porque lo diga yo”. Por su parte, Menchu opina que los entrenadores “no tienen formación en TEA” y eso “no lo pueden saber”. “Es brutal para la autoestima de un chico con TEA juntarle con niños mucho menores que él para hacer un deporte”, resuelve.

“Nosotros le hemos dado la opción que hay, que su hijo practique deporte con el grupo de los pequeños”, sostienen desde el club. Una opción que mantienen: “por supuesto ella y A. siguen y seguirán teniendo abierta la entrada al club cuando quieran”.

Ante todo, el presidente lamenta esta “triste” situación. Siempre hemos querido que A. estuviera con nosotros, una de nuestras voluntarias estuvo con él hasta ahora, sin pedir nada, simplemente este año no podía y la madre ha decidido buscar otra acompañante sin contar con nosotros para nada”. Asegura que su club es “inclusivo” y que, aún hoy sin A., cuentan en sus grupos con tres niños con TEA, una niña de 13 años en el grupo de los mayores y dos chicos en el grupo de los más jóvenes. “Llevamos en Pinto muchísimos años, somos y seremos un grupo totalmente integrador”, concluye. “Permíteme decir -termina su conversación telefónica Menchu con la redacción- que inclusión es permitir a los niños con diversidad funcional que se desarrollen al mismo nivel que los demás, no acogerlos en un club”.

Fuente: http://zigzagdigital.com/not/13462/una-madre-denuncia-ldquo-discriminacion-rdquo-hacia-su-hijo-con-autismo-en-un-club-deportivo-de-pinto/

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