GABRIEL AMADO HA HECHO DEL TAEKWONDO SU FORMA DE VIDA: Patadas a la discapacidad.

Publicado por ALMUDENA RIVERA Y ALBERTO ORTEGA.

“No sé lo que tiene el taekwondo pero una vez que empiezas no puedes parar, es una forma de vida”, dice Gabriel Amado. Él lo ha convertido en la suya. Empezó entrenando y compitiendo con gente sin discapacidad y, desde 2009, forma parte del equipo nacional de taekwondo paralímpico, además de tener su propio club en Navalmoral de la Mata (Cáceres), en el que da clases y al que acuden más de un centenar de niños.

“Una vez que empiezas en el taekwondo no puedes parar, es una forma de vida”

 

“Antes de empezar a practicarlo ya había sufrido el accidente. Tenía 12 ó 13 años y fue con una máquina industrial de reciclar en la empresa de mis padres. Yo quería ver cómo funcionaba y mira… Pero hay que seguir adelante”, cuenta el extremeño.

Y él lo hizo. Dice que hace tanto tiempo de aquello que ni se acuerda, que la amputación del brazo derecho por debajo del codo nunca ha sido un obstáculo, ni en su día a día ni en el deporte.

Con 15 años dejó atrás la natación y el fútbol y se pasó al tatami. “He tenido mis resultados en Campeonatos de Extremadura y en uno internacional, que se celebró en Miranda de Ebro en 2006, conseguí el tercer puesto. Estaba ahí dando guerrilla”, dice con una sonrisa. “Yo no me veía como un chico discapacitado para hacer taekwondo”, añade el extremeño.

En 2009, descubrió que iba a celebrarse el primer Campeonato del Mundo para discapacitados y se puso en contacto con la Federación Española. En él subió por primera vez al podio. “Esa plata ha sido la medalla más especial. Era mi primer Mundial, no me lo creía”, reconoce.

Tokio 2020
A aquella plata le siguieron otras tres medallas: plata y bronce en otros dos Mundiales y un bronce en un Campeonato de Europa. “Se me resiste el oro. A ver si para el año que viene…”, dice sonriendo.

“Que el taekwondo paralímpico entrase en los Juegos de Tokio sería la forma de que no saliese el taekwondo del programa olímpico”

 

En 2015 le esperan el Open de Rusia, el Campeonato del Mundo, el Europeo y los Juegos Mundiales. Se van a hacer campeonatos con categorías G1, G2 y G4 para conseguir puntos y poder elaborar un ránking, como pasa en los olímpicos.

El taekwondo aspira a entrar en el programa paralímpico de los Juegos de Tokio 2020. La decisión se conocerá a comienzos del año que viene. Gaby espera que el sueño se haga realidad. “Estaría bien retirarme allí. Sería, además, la forma de que no saliese el taekwondo del programa olímpico. De momento está firmado que se queda hasta 2020 pero después no se sabe”, dice.

“Para nosotros sería muy importante tener las dos categorías dentro de los Juegos porque hace más difícil su salida”, comenta también Marco Carreira, entrenador de taekwondo en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid al que a veces acude Gabriel a entrenarse. “Sobre todo viene cuando hay Campeonatos de Europa de parataekwondo o Campeonatos del Mundo y necesita trabajar con los petos electrónicos y con gente de un poquito de nivel que le ayude a entrenar mejor para la competición”, añade.

En el último mes se ha entrenado varias veces con Nicolás García, subcampeón olímpico en -80Kg. en Londres 2012, que se estaba recuperando tras un grave accidente de tráfico. “Es un 10 como persona”, dice el canario sobre él. “También he entrenado alguna vez con Joel González. Aprendo muchísimo de ellos, de su forma de ver los combates, de cómo se mueven…”.

No se perdió por televisión ninguno de sus combates en los Juegos de Londres. “Fue un éxito. Era el empujón que le faltaba al taekwondo”. Fue el único deporte español que hizo pleno en la capital británica. En su versión paralímpica, va por el mismo camino. “En los primeros Mundiales íbamos tres e hicimos pleno. La selección ha ido creciendo, ahora somos seis, y el último resultado han sido cinco medallas”, cuenta.

No pueden tirar a la cara
En el taekwondo paralímpico sólo hay dos diferencias con respecto al olímpico: los pesos (-61 Kg, -75 Kg y + 75Kg.) y que no pueden tirar patadas a la cara. Las reglas, los petos electrónicos y el número de asaltos son iguales.

“En el Mundial de Suiza, en 2013, llegué a la final y en un intercambio giré y le di una patada en la boca a mi rival. Me descalificaron porque no se puede tirar arriba y acabé llevándome la plata. Las reglas son las reglas aunque me gustaría que cambiaran”, reconoce Gabriel.

Igual que le gustaría, algún día, que su mujer y su hija pudiesen verle competir en directo en un campeonato internacional. Tokio 2020 podría ser la ocasión perfecta. “Ojalá”, dice sonriendo.

 

Fuente: http://www.marca.com/2014/12/18/mas_deportes/paralimpicos/1418900459.html

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