DAVID CASINOS, Pentamedallista Paralímpico: ‘Un obstáculo es una de las mayores oportunidades que te puede dar la vida y que te puede transformar’.

No quiero que nadie me cuente lo que está sucediendo, quiero vivirlo.

David Casinos con Celia, su esposa y guía

David Casinos con Celia, su esposa y guía

 

Compartido por David Kasinos Sierra.

Publicado por TAL CUAL por Carmela Sánchez.

Querido lector/a muchas veces pasamos por un momento malo y doloroso en nuestra vida y no sabemos cómo “salir de la nada”, pues, sencillamente, dejamos de creer en la vida.
Si hay alguien que levante el ánimo a una persona no solo con sus palabras sino con su ejemplo de vida, es el medallista paralímpico valenciano David Casinos, con cuatro medallas paralímpicas de oro y una de bronce, tres en lanzamiento y dos en disco, es para mí un modelo de resiliencia, superando la adversidad.
David me comentó: Trabajaba en una multinacional, estudié mecánica industrial, luego aquello se fue por el aire, tuve que reinventarme y aprender a ver sin ver, ande con un bastón, luego con un perro guía, después no sé lo que va a venir. En cada uno de los pasos que he dado me he reinventado pero no lo puedes hacer sin esfuerzo y sin creer en ti mismo.
C.S. – David, Charles Darwin dijo: “No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio”.
D.C. – Darwin fue el primer coach, hablaba del cambio, o cambias o te quedas, cuando he empezado a experimentar, a saber donde iba, es porque he andado y he cambiado, me he reinventado. Hubo un momento en mi vida que estaba atrapado por el miedo, cuando perdí la visión, pero me he dado cuenta que puedo ver con una oscuridad brillante, la mayor ceguera fue la incertidumbre que no me dejaba ver.
C.S. – Comentaste: los límites a mí me los ponen, pero no están en mí.  ¿Cómo gestionas la incertidumbre?
D.C. – Tengo muy claro lo que soy, soy David, soy invidente, pero no tengo “esa ceguera”, tengo una oscuridad brillante que me permite ver porque sé dónde voy, porque sé lo que quiero, porque estoy seguro, porque tengo mis mejores guías, mi familia es Celia, mi esposa, es mi hija, es Farala, es Ximena, es el deporte y hay que contarle a la gente que la mayor ceguera, reitero, es la incertidumbre.

David Casinos con Farala, su apoyo.

C.S. – ¿Y cómo encuentras esa luz?
D.C. – La luz eres tú, la oportunidad eres tú, el éxito eres tú, simplemente te lo tienes que creer. Puedes mirar dentro de ti y decir este momento es mío, me pertenece porque lo he entrenado, puedes cambiarlo todo. Otra cosa es que digas me siento mal, hoy no es mi día; fíjate, la mente nos juega malas pasadas. Tenemos que entrenar nuestra mente, todo sale de nuestra mente. Es pensamiento, una emoción y una conducta. Si tienes un pensamiento negativo tendrás una conducta negativa, con lo cual no te saldrán bien las cosas. Simplemente hay que ser positivos.
C.S. –. ¿Cómo se empieza a aprender a vivir de nuevo?
D.C. – Queriendo, es un proceso donde uno tiene que “digerir” mucho y para digerir tragos amargos uno necesita tiempo y querer. Y no aparece un día de casualidad, simplemente es una decisión que tomas contigo mismo.
C.S. – ¿Qué hay que hacer para vencer los obstáculos?
D.C. – Tienes que ir hacia ellos. No sabes lo que te vas a encontrar y lo que tienes que hacer es andar, tienes que enfrentarte a cualquier obstáculo en la vida, luego te das cuenta que no es un obstáculo sino una de las mayores oportunidades que te puede dar la vida y que te puede transformar. La visión no es más que un conductor de lo que tú creas en tu cabeza, un pensamiento negativo lo puedes transformar en una oportunidad. No hay que tener miedo a descubrir lo que puedes encontrar frente a ese obstáculo, cosas que jamás hubieras imaginado incluso mejorando lo que eran antes de ese obstáculo.
C.S. – Y madurar y cambiar tu vida…
D.C. – Absolutamente, si no andas no maduras, si no andas no descubres la vida y la vida es movimiento.
C.S. – ¿Simeone te quiso como psicólogo para su equipo, el Atlético de Madrid?
D.C. – El primer emocionado fui yo. Estoy agradecido a Diego que me haya llamado, para mí ha sido una enorme oportunidad. He sido un guía nada más que he ido a contarles lo que ha sido mi vida. Reinventarse es una de las mejores maneras que hay para descubrirse a uno mismo. Diego me había pedido una manera de no perder la ilusión, de seguir vivo en el campo aunque fuera un resultado negativo. Reinventarse y no perder la ilusión, eso es lo que es mi vida nada más y nada menos. He podido cambiar, tengo ilusión cada día, la renuevo, soy guía y estoy guiado, y algo fundamental: con una confianza ciega.
C.S. – ¿Cuál es la mayor barrera a la que te has enfrentado?
D. C. – La gente.
C.S. – ¿La gente? ¡Pero si te quiere y te adora!
D.C. – Es paradigmático, porque la gente pone barreras, por ejemplo, gente que trabaja en la calle deja escaleras en el medio pero hay barreras mentales que son infranqueables.
C.S. – ¿Cuáles?
D. C. – Que una persona con discapacidad no tenga el mismo derecho que otra persona a la hora de buscar un trabajo, de tener las mismas oportunidades. La mayor barrera es el hombre.
C.S. – La primera vez que te escuché comentaste al público que en su momento tocaste fondo y que menos mal a que tocaste fondo “tiraste hacia delante”. ¿Qué se siente? ¿Y cómo se sale?
D.C. – Cuando se toca fondo lo sabes; sabes que peor no pueden ir las cosas porque estás hundido. Con ese estímulo, incluso irónico, puedes salir adelante. Creo que esa es una de las virtudes que deberíamos tomar todos, reírte de ti es una herramienta fundamental para salir adelante.
C.S. – ¿Reírse de la vida?
D.C. – Es una manera de ver las situación de otra manera, cuando tocas fondo ves a la gente que te quiere de verdad, que te tiende la mano, tu familia, la gente que no te quiere no va a estar ahí, se habrán ido todos.
C.S. –  ¿Pero cómo se sale?
D. C. – En la vida necesitamos guías, gente que te da todo, que te da recursos para seguir adelante, que te da la mano, primeramente se sale así porque están viviendo lo que tú estás viviendo de alguna manera. En mi caso fue mi madre, mi hermano y luego, con ese motorcito uno empieza a arrancar. Un guía, que nombre más bonito y con tanto significado.
C.S. – ¿El legado de tus padres fue la no autoprotección?
D.C. – Sobreproteger, a veces, te merma tu libertad de experimentar, de caminar, de explorar. En la sociedad veo pocos Indianas Jones. Chequear, investigar, eso te forja tu carácter, en mi interior estaba algo cambiando, estuve explorando, investigando, eso me ayudó a forjar mi carácter y me ayudó en momentos complicados de mi vida
C.S. – ¿La ONCE qué papel ha jugado en tu vida?
D.C. – Destacaría el acompañamiento guía. Uno no pierde la visión y de repente le dan un bastón; no, no sucede eso. Primero uno se recupera psicológicamente, con su familia, con la gente que quiere, de un shock tan tremendo que es perder eso tan bonito que es el don que te ha dado la vida, ver. La ONCE me brindó oportunidades para poder prepararme a esa nueva vida. Me fui a Barcelona, me preparé con un instructor, me dieron un bastón blanco pero el mero hecho de coger un café y ponerte el azúcar, ponerte un vaso de agua, para mí era un mundo.

Los límites a mí me los ponen, pero no están en mí.

C.S. – Háblanos de tu equipo.
D.C. – Yo me implico con mi equipo porque confío ciegamente; es el único modo de cerrar la puerta de tu casa, de salir, de sentirte seguro con un arnés, que es un trozo de piel, es un asa que te da la vida que te lleva a cualquier parte, que puedes recoger a tu hija, que puedes ir a entrenar, a comprar, a hacer lo que cotidianamente hace cualquier persona. Hay momentos en los que estás bloqueado, que tienes un mal día, que encuentras cosas por todos los sitios, ruido infernal en la calle, lluvia, viento y es ahí, mi equipo que es Farala está conmigo plenamente.
C.S. –  ¿Y Ximena en su momento?.
D. C. – Sí. El valor del esfuerzo, de la confianza, de empatizar con ella, porque ella también puede tener un mal día y tú lo notas.
C.S. – ¿Celia es tu gran apoyo y tu hija?
D.C. –A veces tengo días que las cosas no me salen, me encuentro en la calle más solo que otros días y ahí está Celia para darme un beso, un abrazo y saber que mañana va a estar ahí de nuevo. ¡Es fantástico!
C.S. – Has conseguido 5 medallas paralímpicas ¿Cómo llevas al máximo tus posibilidades tanto dentro como fuera del estadio olímpico?
D.C. – Convertirme en deportista me ha convertido en mejor persona. Hay unos valores implícitos para conseguir esas medallas, el esfuerzo es total, creer en ti mismo, la autoestima es fundamental pase lo pase. Para que haya un momento bueno seguro que va a haber doscientos malos, es la ilusión.
C.S. – ¿Qué se siente en el momento de lanzar el disco? ¿Qué pasa por tu mente?
D.C. – Por tu cabeza pasan todos los miedos pero hay un momento que desconectas y es cuando vas a lanzar. Te quedas en blanco, desaparecen los miedos y aparece la calma total, la tranquilidad.
C.S. – ¿Lo consigues?
D.C. – Lo consigo porque el lanzamiento sale bien pero también me han “salido” momentos muy malos.
C.S. – Permíteme, creo que los sentidos los tienes más desarrollados, como escuchar del público esa respiración contenida.
D.C. – Ese momento te puede jugar malas pasadas porque crees que hay algo más ahí y sin embargo puede haber menos y tu imaginación puede jugarte momentos desagradables porque no ves.
C.S. – ¿En proyectos futuros aparecen el remo, la bicicleta?
D.C. – Tengo que renovarme, exploro, busco y veo que el remo me gusta y tengo condiciones para hacerlo y también el ciclismo y no quiero que nadie me cuente lo que está sucediendo, quiero vivirlo. Subí a una embarcación de remo, probé, me lo pasé bien y ahí está.
C.S. – ¿Pero no es difícil?
D.C. – Lo que es difícil es negociar el sufrimiento para estar ahí, eso es difícil, sufrir para estar ahí y quiero estar en Tokio con el remo o con la bicicleta, van a pasar cosas chulísimas.
C.S. – ¿Proyectos futuros?
D.C. – Quiero escribir un segundo libro, estar en Tokio y seguir contando a la gente mis experiencias de vida porque hay gente que necesita escucharlas, igual que yo he seguido ejemplos de amigos que dejan un legado para que tú lo cojas. Si pueden ver en mí algo que les inspire, aunque sea muy poquito, pues feliz. Ahora tengo la responsabilidad de guiar a mi hija y dentro de treinta años me guiará ella a mí, porque seré un anciano. Al final es un relevo, entregamos la vida y eso es muy bonito.
C.S. – Quisiera terminar esta entrevista con el título de tu primer libro, dínoslo.
D.C. –Es una filosofía de vida, lo que me iba a llevar a sacar el sol no era más que mi esfuerzo y es lo que le dije a mi madre, mi guía, una noche desde el hospital: Todos los días sale el sol, y si no sale, ya me encargo yo de sacarlo, mamá, te quiero. Cada uno decide como tiene que vivirla y te das cuenta que van pasando los días y que tenemos que vivir con esta filosofía de vida.

Fotos cedidas por David Casinos y fotos realizadas por J. Félix Gimeno.

Fuente: DAVID CASINOS, Pentamedallista Paralímpico: ‘Un obstáculo es una de las mayores oportunidades que te puede dar la vida y que te puede transformar’

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