UN CAFÉ EN PELAYO CON… Héctor Cabrera: «¿Pilota para ciegos? Decían que a tenis era imposible y juegan».

«Es complicado al tratarse de personas que no han visto nunca este deporte. Se me ocurre colocar sonajeros en pelotas de badana», dice el atleta paralímpico.

«Ya hay raspall en silla de ruedas. Julio, el campeón, es de mi pueblo. Por lo menos en los colegios habría que introducirla».

Héctor Cabrera, en el palquet de baix del trinquet de Pelayo. ¿Qué se pide en el bar?Un almuerzoLe recomiendan el bocadillo de tortilla de habas y toma medio. Está en puesta a punto tras su lesión.

Héctor Cabrera, en el parquet de baix del trinquet de Pelayo. ¿Qué se pide en el bar? Un almuerzo. Le recomiendan el bocadillo de tortilla de habas y toma medio. Está en puesta a punto tras su lesión. / Damián Torres

Publicado por Moisés Rodríguez Plazalasprovincias.es/deportes.

Héctor Cabrera pudo ser pilotari. «De pequeño, mi abuelo me regaló una cajita con un par de guantes de los de antes, con piel de toro, una pilota de vaqueta y quince o veinte dedales», comenta. Tenía un maestro de educación física que enseñaba el deporte autóctono e incluso jugaba con sus compañeros en el recreo: «Utilizabamos un balón de fútbol y le dábamos con el puño. Tengo amigos que han sido campeones autonómicos de tríos o han estado en el Cespiva. Sí… podría haber sido una opción dedicarme profesionalmente a la pilota». A los nueve años le diagnosticaron el síndrome de Stargardt, enfermedad con la que se esfumó esa posibilidad.

Ha estado toda su vida relacionado con el deporte. «Pienso que nos ayuda a relacionarnos, aunque sí que es cierto que a los discapacitados visuales algunas pruebas pueden perjudicarnos un poco», indica Cabrera, que se especializó en el lanzamiento de jabalina. «No sé qué pasará el día de mañana si me quedo ciego. Por el momento puedo leer a tamaño 16 o 18. He de reimprimirme los apuntes y tomó fotos de la pizarra con el móvil para luego ampliarlas. No puedo conducir y no distingo las caras», señala: «Cuando empecé a perder visión jugábamos con pelotas de tenis, ya que la de vaqueta o badana no la distinguía».

En su discurso, Cabrera defiende la figura de Waldo, mito del raspall de su mismo pueblo (Oliva) y que considera que no tiene el reconocimiento que debiere. Además, reivindica una mayor difusión de la pilota, a nivel mediático y, sobre todo, en los diferentes niveles educativos, desde el colegio a la universidad. «Ya hay raspall en silla de ruedas. Julio, el campeón individual, es de oliva», apunta orgulloso.

Cuando se le pregunta si sería posible introducir el deporte autóctono para ciegos, su respuesta es afirmativa. «Decían que sería imposible que jugaran a tenis y ya existe el ‘soundtennis’. No sé, por ejemplo podría plantearse poner un sonajero dentro de las pelotas de badana, que son más lentas. Está claro que tiene una complicación extra porque al tratarse de personas que no han visto nunca jugar a pilota, pero al menos se debería introducir en los colegios», indica Cabrera.

El lanzador paralímpico en Río incide en la importancia de que la pilota esté presente, de forma real, en los centros educativos. «Es muy bonito decir que los colegios están obligados a tener trinquets. Pero llegas a la Universitat a dar Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFE), das seis deportes y no está la pilota. Pienso que debería ser obligatoria», afirma Cabrera, que argumenta al respecto: «La ley obliga a que la guía docente incluya la pilota. Yo puedo defenderme, pero quien no la ha vivido, ¿cómo lo hace? Pues al final se mete en internet, lo coloca en la parte teórica y ya está».

Apunta que pese a que en su colegio se daba pilota, existen modalidades que desconocía. «Yo sabía que estaba la escala i corda, el raspall, la galotxa y les galotxetes… ¡pero es que hay como doce! Igual algunas es complicado practicarlas en los colegios, pero se puede ir introduciendo». Cabrera cree que es positivo que se haya puesto en marcha la cátedra y, a través de ella, la asignatura optativa de pilota, aunque puntualiza: «Pero es que la gente de CAFE sólo damos seis deportes y luego existen contenidos que nos imparten en tres asignaturas distintas. ¿Dónde están el resto de deportes? Y desde luego, en la Comunitat la pilota debería estar».

Pone para ello un ejemplo. «Hay instalaciones que están mal construidas. Debería haber una persona de CAFE que consensuó con el arquitecto y le indicará aspectos como la inclinación de la escala, y después el aparejador estar presente en la obra. Si no, luego se dan casos de pelotas que se quedan paradas o que levanten un muro en el dau».

Cabrera se refiere también a la difusión. Lamenta que se hayan dejado pasar los momentos buenos para que la pilota sea conocida en toda la Comunitat. «Por ejemplo, la de Genovés fue muy buena y se dejó escapar. Hay que trabajar en la educación y en la difusión. En el País Vasco la pelota es una eminencia, todos los medios de comunicación la sacan. Las partidas importantes se deberían retransmitir, por lo menos en diferido si en directo es muy costoso», indica el atleta, que zanja: «La pilota ha de profesionalizarse, ya no sólo económicamente, sobre todo a nivel de actitud».

Fuente: http://www.lasprovincias.es/deportes/atletismo/201705/22/hector-cabrera-pilota-para-20170522004836-v.html

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